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Rige a tus agentes, nunca a ti
Cuando le das a un agente especialista algo privado — un guardián de salud, un entrenador, un diario —, quieres que “solo este agente puede abrirlo” sea literalmente cierto. Un cerco lo vuelve cierto dentro de la bóveda. La carpeta se queda exactamente donde está; lo que cambia es quién puede entrar.
Para un agente que está fuera del cerco no hay nada por lo que preguntar. La carpeta no está “bloqueada”: está ausente. No aparece en los listados ni en la búsqueda, y un archivo de dentro se lee como no encontrado. Tu asistente de todos los días no es una excepción: suele ser justamente el que más quieres dejar fuera.
A ti nunca te cercan. El explorador, la búsqueda, las descargas, el compartir, el historial de versiones y la papelera se comportan como siempre, con un candado y la marca del agente guardián sobre la carpeta para que sepas qué está reservado y para quién.
Tres maneras de poner un cerco
Desde la página de la carpeta. Abre cualquier carpeta de tu bóveda. Bajo su línea de memoria verás “Open to your agents · Fence this folder”. Tócalo, marca los agentes que pueden abrir la carpeta y guarda. Si no marcas a ninguno, la carpeta queda reservada solo para ti.
Conversando. Pídele a un agente que reserve una carpeta para él — “que esta carpeta quede entre nosotros” — y aparecerá una tarjeta en el hilo con el nombre de la carpeta y el del agente. Nada cambia hasta que confirmes en esa tarjeta.
Al montar un agente. Si le das a un agente nuevo una memoria apartada de la de tus otros agentes, en ese mismo momento se te ofrecerá una carpeta propia. Di que sí y tus notas se quedan con él desde la primera.
Resérvate la carpeta Journal.
Una tarjeta nombra la carpeta y el agente; confirma y el candado aparece sobre la carpeta.
¿Quién puede abrir mi carpeta Health?
El agente guardián responde con claridad; cualquier otro agente ni siquiera ve la carpeta para poder responder.
Qué cambia y qué no
La memoria sigue al cerco. Una carpeta cercada que se recuerda por completo la recuerda solo su guardián, así que nada de ella asoma en el recuerdo de otro agente. Si más de un agente guarda la carpeta, o si su guardián comparte memoria con los demás, la carpeta se queda buscable en vez de recordada; la página de la carpeta explica por qué.
Mover archivos. El guardián puede ordenar dentro de su carpeta, pero no puede sacar un archivo de ella; eso te toca a ti, desde el explorador. Los archivos que mandes a la papelera desde una carpeta cercada vuelven bajo el cerco.
Las carpetas sincronizadas son otra cosa. Una carpeta que refleja otra de tu computadora o de Google Drive es una copia de otro sitio, no un cuarto privado, así que no se le puede poner cerco; y una carpeta cercada no se puede elegir como destino de sincronización. Mueve los archivos a una carpeta propia para reservarlos.
Compartir sigue siendo tuyo. Puedes compartir un documento de una carpeta cercada con una persona exactamente igual que antes; la hoja de compartir solo te recuerda que al hacerlo lo mandas fuera del cerco.
Cambiar de idea. Abre la página de la carpeta y toca “Manage” para agregar o quitar agentes, o para quitar el cerco del todo. La pestaña “Access” de un agente también lista las carpetas que guarda. Solo tú puedes quitar un cerco: ningún agente puede pedir salir de uno.